La de la Frida Kahlo la pintora mexicana es el modelo que más controversia ha provocado, en redes sociales. Para muchos de sus admiradores, que la compañía de juguetes recurra a Kahlo para vender muñecas no es aceptable a la vista de la trayectoria personal y política de la artista.

Para celebrar el Día Internacional de la Mujer, la empresa Mattel lanzó una serie de  muñecas Barbie inspiradas en grandes mujeres de la historia. Esta colección fue llamada Berbie Inspiring Women Collaction la que incluye reproducciones de la aviadora Amelia Earthart, de la científica Katherine Johnson y de Frida Kahlo.

Hasta la mismísima Salma Hayek ha afirmado en su cuenta de Instagram: «¿Cómo han podido convertirla en eso? No puedo creer que hayan hecho una Barbie de nuestra Friducha, que nunca trató de parecerse a nadie y siempre celebró su originalidad».

Aprovechando la coyuntura, incluso han aparecido en los medios de comunicación descendientes de Kahlo que, no solo critican la actitud de Mattel, sino que niegan haber autorizado el uso de la imagen de la artista.

«Me hubiera gustado que la muñeca tuviera características más similares a las de Frida, no esta muñeca con ojos claros. Debió haber sido una muñeca que representara todo lo que mi tía representaba, su fuerza», afirmó ó Mara Romero a France Presse, agencia de noticias que, tal vez para no pillarse los dedos, prefirió referirse a Romero como «una persona que afirma ser sobrina bisnieta de Kahlo». Sea o no familia, sea o no propietaria de los derechos de imagen de Kahlo, los abogados de Romero han amenazado con emprender acciones legales contra la compañía norteamericana.

El tema de los derechos de explotación de la imagen de Frida Kahlo no es un asunto sencillo. La pintora murió sin descendencia y sus herederos legales incluyen familiares e instituciones públicas mexicanas. Ellos son los que autorizan las reproducciones de las obras, las exposiciones y los productos con la imagen de la pintora, lo que no impide que haya muchas otras personas y compañías que explotan productos sin autorización alguna.

En el caso de la Barbie Frida Kahlo, los derechos han sido obtenidos por Mattel a través de la Frida Kahlo Corporation, empresa que explota los derechos desde que Isolda Pinedo Kahlo, descendiente de Frida, les transfirió la propiedad de los mismos.

Beatriz Alvarado, portavoz de la Frida Kahlo Corporation, no solo confirma que el producto de Mattel es oficial, sino que acalla las críticas sobre el acierto o no de producir una muñeca sobre la pintora.

«Las nuevas generaciones puede que no sepan quién era Frida. Por eso, con esta colaboración las madres tienen la oportunidad de hablar a sus hijos acerca del mensaje de Frida, de sus ideas y de su vida. En nuestra opinión, es una celebración del poder de las mujeres como rol inspiracional. No solo Frida, sino también otras que han contribuido a lograr cambios importantes. En definitiva, el objetivo es celebrar y abrazar la diversidad».

El tema de la diversidad ha sido uno de los más criticados por los detractores del proyecto. Para ellos, la Barbie Frida está demasiado occidentalizada, sus ropas no son suficientemente étnicas y su poblada ceja ha sido convenientemente depilada. Tanto esa así que algunos han afirmado que la muñeca se parece más a Bibi Gaytán, una popular estrella mexicana que a la pintora.

«En nuestra opinión, Mattel ha respetado el aspecto de Frida. El vestido es uno de los que le podría haber gustado vestir a ella y el conjunto realmente honra su imagen y su legado», sostiene Alvardo.