El drama humano registrado el 13 de noviembre de 1985 marco la historia de Colombia. Esa noche más de 20 mil personas quedaron sepultadas tras la erupción del Nevado del Ruiz, quien demostró toda su furia al arrastras lodo, tierra y escombros por los  seis cauces de ríos que nacían en el volcán, ocasionando la desaparición del municipio de Armero- Tolima.

La Fuerza Aérea Colombiana como símbolo de respeto y honor a las víctimas que perecieron en la tragedia realizó un sobrevuelo dentro del acto conmemorativo, realizado en el Campo Santo de Armero declarado así por Papa Juan Pablo II, un lugar simbólico en donde permanecen las tumbas que construyeron los sobrevivientes.

«Es el día más triste que hemos tenido y del que hoy solo quedan miles de historias y recuerdos dolorosos», afirmó uno de los asistentes al evento, quien perdió en la tragedia a su esposa e hijo.

Las aeronaves fueron fundamentales en el rescate de cuerpos y el traslado de sobrevivientes quienes para la época llegaron a poblaciones vecinas, como Guayabal, Lérida y Mariquita, en el departamento del Tolima. Tras la catástrofe un nuevo vuelo permite visualizar un majestuoso tapete verde donde quedará la huella imborrable de miles de vidas que se llevo el volcán.