El concejal Jorge Torres hace un llamado de alerta a las autoridades distritales y locales ante el proceso de urbanización adelantados cerca de los barrios Nueva España y Moralba ubicados en la localidad de San Cristóbal al suroriente de la capital.

Esta zona montañosa estaría siendo afectada en su ecosistema por la tala masiva de árboles, ingreso de maquinaria para construcción, remoción de  tierra  e  instalación de  tuberías, acciones que representan una alta amenaza por deslizamientos y pone en riesgo a la comunidad del sector.

Tras una primera visita a la zona, el cabildante del Partido Alianza Verde expresó «esta  es  una  intervención  que  pone  en  peligro  al ecosistema, al alterar las fuentes hídricas, la flora y la fauna en límites de la Reserva Forestal Protectora de los Cerros Orientales y su respectiva Franja de Adecuación».

Explorando la montaña

En la zona se puede observar actualmente una formación vegetal con especies arbóreas exóticas (eucaliptos, acacias y pinos), a una altura de 2.900 metros sobre en nivel del mar, en donde  se  planea  una  intervención  urbana.

Ante los trabajos que se adelantan en esta zona limítrofe con los Cerros Orientales, el concejal Torres envió un mensaje contundente «no  es  responsable  que  la administración distrital ignore el daño ambiental a este ecosistema, incluso si las  condiciones  legales  existen  para  adelantar  ese  desarrollo  urbano.  Las Curadurías  Urbanas  no  tienen  capacidad  técnica  ni  recursos  humanos  para evaluar  un  daño  ambiental  de  esta  magnitud  al  momento  de  aprobar  sus licencias urbanísticas”.

En contexto 

El  problema  tiene  su  origen  en  una  decisión  equívoca  del  actual  Plan de Ordenamiento Territorial -POT- de Bogotá, y la posterior reglamentación de esta zona mediante el Decreto 378 de 2006 – UPZ San Blas, en donde se fijó este bosque como zona de desarrollo para uso residencial y de servicios complementarios.

Además, la  Secretaría  Distrital  de  Planeación  aprobó  en el año 2016, lineamientos  normativos  para  el desarrollo  del  Plan  Parcial  El Tablón, un  proyecto  de  37  hectáreas con  gran impacto urbanístico sobre esa zona de los Cerros Orientales.

Sin embargo, todas estas normas pasan por alto la importancia ambiental de la zona,  en  donde,  según  el  Instituto  Distrital  para  el  Cambio  Climático  y  la Gestión del Riesgo – IDIGER, se localizan las quebradas El Melo y El Chorro, así como el corredor ecológico hídrico Quebrada los Toches – Paseíto.

Según la entidad,  la  Quebrada  El  Melo se encuentra en una  zona de  alta amenaza  por remoción en masa, es decir, deslizamientos de tierra que ponen en riesgo a los habitantes de los barrios Nueva España y Moralba. En la zona también se proyecta la construcción de un equipamento, el cual aún aumenta más la situación de riesgo para la población.