CRISTO es la realidad de las cosas divinas, la cual es el Señor mismo. Pero los judíos no creían en El, no podían aceptarlo como una realidad en los planes de DIOS. Ellos eran orgullosos y justos en su propia opinión, aferrados a la verdad que ellos tenían una verdad solamente doctrinal.

En esta escritura bíblica dice que “la verdad os hará libres” y el verso 36 dice que “el Hijo os liberta”, esto demuestra que el Hijo es el SEÑOR mismo, es la verdad, ya que Él es la corporificación de DIOS.

Dice el apóstol pablo en la carta a los colosenses 2:9: “Porque en El habita corporalmente toda la plenitud de la deidad,”.

Cristo JESÚS, es la plenitud de la deidad morando en El como la palabra eterna, desde el momento en que se encarnó. En ese momento la plenitud de la Deidad empezó a morar en El  y ahora y por siempre mora en su cuerpo glorificado.

Cuando El Señor como el gran Yo Soy entra en nosotros como vida, Él brilla en nosotros como luz introduciendo así el elemento divino como realidad en nuestras vidas.

Esta realidad que es el elemento divino nos hace libres de la esclavitud del pecado. Cuando El Señor Jesús como el verbo de Dios viene a nuestras vidas nos trajo la gracia para nuestro disfrute y para que dejáramos la esclavitud del pecado.