Unos veinte minutos antes de que el presidente electo, Iván Duque, subiera a la tarima dispuesta en el Cubo de Colsubsidios, en Bogotá, donde los esperaban cientos de simpatizantes desde las 3:00 pm, una de sus asistentes ubicó un par de hojas manuscritas sobre el atril.

El nuevo mandatario nunca fijó su mirada sobre sus letras. Hizo primero su aparición la vicepresidente electa, Marta Lucía Ramírez, acompañada de su familia. Minutos después, en medio de la euforia apareció Duque, con su mamá, Juliana Márquez y con la nueva primera dama, la también abogada María Juliana Ruiz, y sus tres hijos, Luciana, Eloisa y Matías.

A los niños los ubicaron en sillas de plástico, y se quedaron ahí durante todo el discurso de su papá, que antes de empezar a hablar recibió un par de golpecillos en el pecho de Luis Guillermo Echeverri, “luigi”, su gerente de campaña, que podrían traducirse es un: “se lo dije”… Ese abrazo fue el preámbulo.

Duque dijo que su tarea no era ganar la Presidencia, sino superar los odios y unificar al país, para sacar adelante las reformas que planteó en su programa de gobierno, ‘Construyendo futuro’, en temáticas como emprendimiento, legalidad, salud y equidad.

Estaba escoltado por una veintena de integrantes de su equipo primario. No obstante, en la tarde si estuvieron en el recinto varios dirigentes y políticos, como el excandidato Óscar Iván Zuluaga.

Hasta el final hicieron presencia, pero desde las gradas el exprecandidato Alejandro Ordóñez y varios congresistas de diferentes partidos, especialmente del Centro Democrático, el Conservador y el MIRA.

El expresidente Álvaro Uribe, su mentor, escuchó las palabras de su pupilo desde su finca en Rionegro. “Ni Duquismo ni Petrismo, ahora vamos a trabajar unidos por Colombia”, fue una de las frases que más aplausos generó. Antes de su llegada, la logística pidió a los asistentes no saltar, porque el piso de movía.