El creíble paso del Tolima , con firmes argumentos, a la final del fútbol colombiano /

da lugar a la creíble posibilidad de la conquista de la segunda estrella,/

esa ilusión debe ser moderada , esencialmente por el insondable arcano que rodea este fascinante deporte.

Y hablo por el albur que tiene el juego, por los avatares propios del mismo y los imponderables que suelen presentarse en el devenir de los encuentros.

Nadie podrá volver a decir, si el resultado es adverso, que Gabriel Camargo vende los partidos, nada más abyecto y roñoso.

Alguien dijo » El fútbol nos nivela, nos humaniza, nos animaliza, nos diviniza. El ser el fútbol ubicuo e ilímite se parece a Dios