Las luces del cine se apagan y en la gran pantalla se proyecta el documental ‘La negociación’, una pieza audiovisual que tiene la osadía de capturar momentos clave para entender como se logro establecer un encuentro argumentado entre delegados del Gobierno Nacional y comandantes guerrilleros de la FARC, tras más de cinco décadas del conflicto armado colombiano.

Es innegable que mi corazón se conmueve ante el saldo de victimas por minas antipersona, soldados heridos en combate o el desplazamiento forzado de más de ocho millones de personas durante este cruel escenario de lucha armada. Las voces de algunos de los protagonistas van soltando la intrincada madeja que aún hoy se teje sobre los diálogos de paz establecidos en La Habana, Cuba.

Testimonios que permiten ampliar desde todos los ángulos un proceso que sin duda alguna marca la historia de Colombia, donde por ejemplo, respetados miltares quienes asumieron el reto de ser parte de la delegación tuvieron que confrontar cara a cara a quien por años había sido su enemigo en el campo de batalla.

Javier Alberto Flórez y Carlos Lozada

O como no estremerse ante las voces de victimas tanto de la guerrilla, paramilitares o del Estado colombiano al dejar ver la herida profunda del absurdo enfrentamiento que a bañado con sangre la geografía nacional. Sin olvidar las cadenas y torturas impuestas por el grupo de extrema izquierda contra civiles, policías o militares, en su inverosímil consigna de defender al pueblo colombiano y en aras de conquistar su distorsionada democracia.

Luz marina Bernal, madre de Fair Leonardo Porras, joven asesinado en Falsos positivos.

Este documental ‘La negociación’ de la periodista y directora, Margarita Martínez plantea una encrucijada y nos reta a reflexionar, si hacer la paz es más difícil que hacer la guerra o preguntarnos: ¿Continuará la violencia o prevalecerá la paz?. Toda una historia que con el paso del tiempo y si existe compromiso de las partes logrará ser una realidad o como lo asegura un vendedor de helados en la cinta, que la paz sólo la logramos cuando morimos.