¡Cuánto te amo, Señor, fuerza mía! El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite! Salmos 18:1-2

#VitaminaEspiritual💊

“Cansados, mas todavía persiguiendo”, esa es la disposición de los que fueron llamados por Dios. La guerra es diaria, pero tenemos la promesa de la victoria. Y en esa promesa, mantenemos la fuerza en la batalla. Incluso cansados, no desistimos. Incluso cansados, nos mantenemos firmes en la fe, firmes en la promesa y en la práctica de la Palabra. Cansados, mas todavía persiguiendo. Persiguiendo la victoria, persiguiendo los objetivos, persiguiendo la respuesta, persiguiendo a los enemigos. Atentos a la batalla, incluso cuando parece que no vamos a soportar. Soportamos, pues no estamos solos.

No estamos solos porque hicimos un pacto. Una alianza con Aquel que nos prometió, desde el principio: “Y he aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). Entonces, para el que se mantiene firme en esa fe, se cumple la Palabra que dice: “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan al SEÑOR tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40:29-31).

Es curioso, antes de emprender el vuelo, el águila se para en un acantilado esperando a que una corriente de aire caliente sople en el cielo y, lanzándose a este viento, se eleva a las más altas alturas. Este «esperar al Señor» y el «discernimiento de las corrientes de aire caliente del Espíritu Santo» representan las principales etapas del plan de vuelo de un cristiano. Para aquellos que desean adorar a Dios y mantener la comunión con Él, es esencial darse cuenta en qué dirección quiere fluir el Espíritu Santo y reaccionar de manera apropiada y sensible (intuitivamente) a este movimiento. Incluso cansado, no desista. Manténgase firme y sus fuerzas se renovarán. Dios mismo las multiplicará, por su fe.

Leamos hoy: Jueces 8:4

Y vino Gedeón al Jordán, y pasó él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, mas todavía persiguiendo.

Oremos:

Señor, renueva y multiplica mis fuerzas cuando piense en desistir. Fortalece mi fe para no olvidar que siempre me sostienes. Mira que te lo pido Padre Amado y te doy gracias en el nombre de Aquél Poderoso que es mi Roca Fuerte. Amén y Amén!

Biblia Promesas – Digitado y Editado por: #julianchomerchan

Favor, Gracia y Paz!