Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Jeremías 31:3

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Existe una profunda relación entre el amor y el conocimiento: ¿Cómo podemos enterarnos de todos los detalles de alguien o de algo si no tenemos por eso una estima genuina y real? Si amamos un lugar, queremos explorarlo cada centímetro. Cuando amamos a alguien es seguro, que conocemos de esa persona sus gustos, preferencias, imperfecciones y de allí ganamos en confianza para expresarle nuestras experiencias, actitudes y hasta fallas.

No obstante ocurren situaciones en los que tememos permitir que otros nos conozcan, porque a su vez, podemos sentir que al revelarle lo que somos, podríamos terminar siendo rechazados. Junto a Dios en esta relación de amor y conocimiento, existe una gran diferencia: No debemos preocuparnos por nuestras imperfecciones, porque su amor es infinitamente superior al de nosotros. Romanos 5:8 nos dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Es más Él mismo se nos da a conocer. Por medio de las escrituras y de Jesucristo, El Señor nos revela su verdadero carácter y su amor. El Señor  se abre a nosotros como el Padre misericordioso que es. Así nos ama, a pesar de nuestros errores y en ese amor podemos confiarle nuestras fallas sin nada que temer. Por esta razón conocer a Dios es amarlo y amarlo implica en consecuencia conocerlo, a través de Su palabra,
cumpliendo la misma con fe, día a día.

Leamos hoy: 1 Juan 4:6-7

«Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error. Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios»

Oremos:

Señor, dame la sabiduría para cada día conocerte y entenderte a través de tu palabra. Permíteme hoy agradecerte mediante mi obra, no la bendiciones que has traído a mi vida, sino tu amor que es el que las ha hecho posibles.  Ese amor que es abundante, indispensable y suficiente, para en cualquier situación, mantenerme. Mira que te lo pido Padre Amado y te doy gracias en el nombre de Aquél Poderoso que me ama con Amor Eterno. Amén y Amén.

Biblia Promesas – Digitado y Editado por: #julianchomerchan

Favor, Gracia y Paz!