Plantados en la casa del Señor, florecen en los atrios de nuestro Dios. Aun en su vejez, darán fruto; siempre estarán vigorosos y Lozano, Salmos 92:13-14

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Hemos sido plantados por Dios para glorificarlo. Plantados por el Señor. En general nunca he tenido la suerte para cultivar plantas en mi hogar; he arruinado cada semilla que he intentado sembrar. No obstante, mi preciada Madre si ha visto crecer con éxito su plantación; en el patio de su casa se alcanzan a ver, en abundancia las flores y diversas especies, a partir claro, de su trabajo arduo y dedicación. De la misma forma en que el cultivo de mi Madre, nuestra vida en fe hacia Cristo sigue el proceso de desarrollo de cada planta en él.

Conforme florecemos, crecemos y damos frutos, somos llamados a glorificar a Dios. Pero: ¿Cómo lo hacemos? Isaías nos da la respuesta diciéndonos que somos reformados, restaurados y renovados. Así como el cultivo de Mamá requiere del ambiente correcto, en el tiempo correcto, nosotros como cristianos también. Podemos cultivar ese ambiente a través del estudio de la palabra, el acercamiento al Señor mediante la oración, ayudando en nuestra iglesia y en comunión fraternal con cada uno de nuestros hermanos.

Podemos reconstruir ese patrón de restauración y renovación del que nos habla Isaías, con pasos pequeños, que luego se harán más grandes y sólidos. Somos llamados a glorificar a Dios y a mostrar a otros mediante nuestro obrar, esa gloria. En cualquier lugar y momento, en el trabajo, en la escuela, en la familia, debemos ser capaces de rendir los maravillosos frutos a los que nos llama el Señor: Amor, compasión y reconciliación.

Leamos hoy: Isaías 61:3

«A ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.»

Oremos:

Señor, ayúdame en tu gloria a cultivar los frutos que en mí has plantado. Permíteme ser un jardín abundante para ti. Gracias por hacerme objeto para reconstruir, restaurar y renovar toda la creación a mi alrededor. Mira que te lo pido Padre Amado y te doy gracias en el nombre de Aquél Poderoso que me ha sellado con el Espíritu Santo de la Promesa. Amén y Amén.

Biblia Promesas – Digitado y Editado por: #julianchomerchan

Favor, Gracia y Paz!