Juan 15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Uno de los tantos enemigos del creyente es la excusitis, porque será que para todo buscamos una razón o algún argumento para justificar todo? Cuando nuestra verdad es creer, confesar y vivir en la palabra? Y más aún cuando la situación no sale como esperamos o cuando la cosa se pone color de hormiga, y nos resignamos buscando consuelo en el decir: si no se dio, fue por que no era la Voluntad de Dios y la verdad «no siempre» es así! Veamos, todo inicia con la práctica de buenos hábitos y una sencilla disciplina, no podemos esperar que una planta nazca, crezca, se desarrolle y de el fruto que esperamos, sino preparamos y limpiamos la tierra, la abonamos, la sembramos, la regamos y cuidamos; no podemos seguir viendo como la sociedad avanza deprimentemente y la vida del creyente que ha sido diseñada para influenciar y transformar el mundo viviendo de victoria en victoria vaya en decadencia con un concepto tímido y perezoso dando mal testimonio de la Fe, pues allí ésta la esencia de todo. Dios diseño desde la fundación del mundo que el hombre fuera un ser viviente con todas las herramientas y garantías tanto materiales como espirituales, obteniendo así una vida digna, «cómoda» y abundante. El problema no es Dios, el problema somos nosotros que se nos olvida que nuestra vida en general se rige es por la palabra de Dios y no por la nuestra, así que no estorbemos más el mover de Dios en nuestra vida, desechemos la excusitis antes que se ponga aguditis y terminemos friquis friquis, sacándonos nosotros mismos del propósito divino.

Leamos hoy Juan 15:7

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
por: #JulianchoMerchán