#Vitamina Espiritual ūüíä

¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬°¬°¬°FELIZ D√ćA DE LAS MADRES!!!

El rasgo m√°s ¬†sublime de la naturaleza le pertenece a la madre: la mujer es portadora de vida, s√≥lo ella tiene este privilegio. Es por eso, que junto a dicha capacidad de engendrar, se le ha sido concedido un paquete de virtudes, valores y destrezas que la soportan, la socorren y la fortalecen para ejercer a plenitud su loable funci√≥n. Aunque no resulta f√°cil aglomerar en cuatro puntos los valores que hacen a las madres √ļnicas e irremplazables, queremos resaltar los siguientes:

Una Madre es Comprensión: sus palabras calman, sus caricias sanan y sus besos reconfortan. Nadie conoce mejor a sus hijos que su propia madre; ella tiene la capacidad de entender los distintos factores que influyen en su estado de ánimo y comportamiento. El alto nivel de percepción de una madre, desarrollado por ese fuerte vínculo que hay con el hijo, la hace en definitiva, la portadora por excelencia del valor de la comprensión.

Una Madre es Responsabilidad: una madre vela por el bienestar de sus hijos y de su hogar cueste lo que le cueste, asume su rol con entereza, cumple con sus deberes y reconoce la gran responsabilidad que se la ha sido asignada al consignarle la crianza de unos seres humanos para hacer de ellos, maravillosas criaturas.

Una Madre es Paciencia: paciente ante las situaciones arduas e ineludibles de la vida, paciente ante los conflictos naturales que se presentan en el n√ļcleo familiar, paciente ante las incansables ense√Īanzas para hacer de sus hijos personas √≠ntegras y valerosas: obra que realizar√° sin tregua durante a√Īos y que tal vez nunca ver√° terminada. Una madre vive la paciencia en grado excelso.

Una Madre es Amor: el amor a los hijos es √ļnico y particular, perpetuo, transparente, carente de ego√≠smo y de ambici√≥n personal. Por este amor la madre desaf√≠a hasta sus propias capacidades y realiza actos verdaderamente incre√≠bles para proteger o beneficiar a los hijos.

El amor es el principio y el fin de los valores humanos, es el que provee el punto de partida de las demás virtudes. Al mirar la raíz de cada uno de los anteriores, el centro donde estos convergen, es el amor. Porque amor no significa sacrificio sino donación, no significa rencor sino perdón, no significa egoísmo sino tolerancia, en una sola palabra el amor es… MADRE.

Leamos hoy: Proverbios 1:8

‚ÄúOye, hijo m√≠o, la instrucci√≥n de tu padre, y no abandones la ense√Īanza de tu madre‚ÄĚ.

Por: #JulianchoMerch√°n

Bendiciones!