Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones. Salmos 100:5

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La salvación de Dios es la más grande expresión de su amor inmutable. El futuro de Israel está determinado por Dios, que es nuestro creador y redentor. Aunque pasemos por las aguas o por el fuego, no tengamos temor. Dios está con su pueblo, y somos la niña de sus ojos. Él levantó a Ciro, rey de Persia, y entregó en sus manos a Egipto, Etiopía y Seba. Luego, por medio de un edicto, manda a Israel a retornar del cautiverio babilónico. Aunque Israel se apartó del camino de Dios en rebeldía, el Creador lo salvará con Su soberano amor y le dará un nuevo comienzo.

Aunque se trate del hombre más vil y menospreciado, será de gran estima y honorable para Dios, dado que fue creado para Su Gloria. Las naciones no conocen los propósitos de Dios, porque son ciegos con ojos y sordos con oídos. Vanos son todos los dioses paganos. Israel fue escogido entre todas las naciones, para ser testigo y siervo de Dios. Todos los que conocen a Dios, los que creen el Él y han experimentado Sus milagros y prodigios deben anunciar a todas las naciones que Él es el verdadero creador.

Aquel que redimió a Israel por amor, es el único Salvador eterno y lo ha sido desde el principio, y Él no se compara a los ídolos hechos con manos de hombre. Nada puede oponerse a la soberana voluntad de Dios. Los creyentes somos testigos que anuncian al mundo la gloria de Dios. Anunciemos, pues, las buenas nuevas de Salvación de Dios y Su grandeza al prójimo.

Leamos hoy: Isaías 43:1-13

Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice. Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos. Congréguense a una todas las naciones, y júntense todos los pueblos. ¿Quién de ellos hay que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y justifíquense; oigan, y digan: Verdad es. Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?

Por: #JulianchoMerchán

Bendiciones!