!!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !!Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. Romanos 11:33-36

#VitaminaEspiritual💊

Recientemente ví en la televisión, cómo explicaban tan bien el principio de amor por medio de un documental de animales. Una leona pequeña se esforzó al máximo para conseguir alimentos y al fin, logró capturar a su presa. Viendo que su presa era demasiado grande para llevarla, a donde estaban sus cachorros fue en búsqueda de ellos y los trajo a la presa. Pero de repente aparecieron seis ó siete hienas y rodearon a la leona con sus cachorros. La leona tenía la oportunidad de escapar sola, pero no lo hizo así, en esa situación sin solución, todo lo que deseaba esa madre era dar su vida por sus cachorros.

Viendo cómo la leona a pesar de su tamaño, atacaba ferozmente a las hienas que trataban de atacar a sus cachorros, pude sentir una gran conmoción desde lo profundo de mi ser, aunque no sabía porqué. Esa consagración se encontraba plantada en la creación, y causó una conmoción en nuestro corazón. Nosotros estamos dispuestos a sacrificarnos cuando estamos consagrados en verdad por algo o por alguien. Si desea saber qué es lo que usted realmente ama, entonces sólo tiene que ver en qué invierte su tiempo, su energía, su dinero y su sueño. Nosotros sacrificamos nuestro ser con gozo cuando se trata de algo que amamos. Este principio se aplica en el discipulado de Jesús.

No importa lo que tengamos que entregarle a Dios, eso tiene que fluir sin obstáculos ni peros, espontáneamente de lo que más amamos. El grado de consagración coincide con el grado de amor que sentimos. Un Cristiano demuestra un gran amor sacrificándose a lo grande.

Leamos hoy: Marcos 10:29-30

Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

Por: #JulianchoMerchán

Bendiciones!