No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo. Salmos 103:10-14

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La disciplina divina hacia Sus hijos se basa en el amor paternal, que tiene como fin volverá levantarlos. Israel fue juzgado por Dios y, al tomar el cáliz de aturdimiento, fue oprimido por Babilonia. Dios no ignora el sufrimiento de Sus hijos, porque le dice a Israel que despierte y se levante una vez más. La sanción de Israel ha llegado a su fin, pero el día de su salvación será día de juicio para sus enemigos, pues el cáliz de aturdimiento será para ellos. Dios disciplina a Sus hijos para hacerlos volver de Sus malos caminos. Si hemos caído por nuestra concupiscencia, debemos levantarnos, «pues él (Jehová) nos destrozó, mas nos curará; nos hirió, mas nos vendará (Os.6:1)

Leamos hoy: Isaías 51:17-23

Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su ira; porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los sedimentos. De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la guíe; ni quien la tome de la mano, de todos los hijos que crió. Estas dos cosas te han acontecido: asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién se dolerá de ti? ¿Quién te consolará? Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como antílope en la red, llenos de la indignación de Jehová, de la ira del Dios tuyo. Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de vino: Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira; nunca más lo beberás. Y lo pondré en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclínate, y pasaremos por encima de ti. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, para que pasaran.

Por: #JulianchoMerchán

Bendiciones!