Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2 Corintios 12:10

#VitaminaEspiritual💊

Ya estamos a pocos días de celebrar una fecha muy especial y tradicional en el mundo «la navidad» y en la recta final de este año viejo 2018. En ésta época se suelen avivar las emociones y los sentimientos de las personas, todo empieza a verse distinto, hay mucha luz y mucho brillo, todo alrededor se viste de fiesta y de regocijo. Comienza a suceder algo especial en la atmósfera y si no se cuenta con el discernimiento que viene de Dios, fácilmente se puede caer en las trampas que atrapan el espíritu especialmente en esta época. De una u otra manera la época se torna emotiva, es como si se terminara no sólo el año sino una etapa de la vida, unos celebran porque fue un éxito y otros guardan la esperanza de que el año que viene las cosas sean diferentes a como se dieron en este año, es una oportunidad para dejar atrás muchas cosas y volver a empezar el 1ro. de enero con una nueva perspectiva de la vida.

El punto es que sin querer nos dejamos atrapar por esta época, de una manera muy sutil nos vemos envueltos en el tradicionalismo y la cultura que se ha impregnado en el último mes del año. Desde que conocí a Jesucristo he podido comprender que ningún día es más o menos importante que otro, comprendí que el enemigo utiliza sus artimañas para atrapar a las personas en creencias y costumbres que esclavizan, pude entender que para Jesús, el momento en que entregó su vida en la cruz, el día de su resurrección y nuestro nacimiento en Él, es más importante que su propio nacimiento y que Él tiene el poder de avivar el espíritu de las personas en cualquier época del año, en cualquier día y en cualquier momento. No estoy en contra de las celebraciones que traen regocijo, paz, amor y unión familiar, pero sí estoy en contra de convertir estas celebraciones en una tradición.

No existe una fecha para amar, compartir, regalar, celebrar las bendiciones de Dios o el nacimiento de Jesús; es más, en lugar de celebrar su nacimiento en un pesebre, celebremos el nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo en nuestro corazón; celebremos su resurrección, el milagro que nos da la vida. No esperemos a que llegue el 31 de diciembre para trazar las metas y los propósitos que queremos alcanzar, no esperemos a que llegue el 1ro. de enero para empezar a ponernos en la tarea de hacer algo para alcanzarlos. Cada día sus misericordias son nuevas, cada día es una bendición, una ocasión especial para un nuevo comienzo, una oportunidad llena expectativas y la mejor de ellas es entregar nuestra vida a Jesús.

Leamos hoy: Mateo 5:1-12

Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Por: #JulianchoMerchán

Bendiciones!