Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Deuteronomio 4:39

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Continuamos con este estudio a través del libro de Isaías donde nuestro Dios Vivo saca de la cautividad nuestras mentes y corazones de una manera sencilla y poderosa veamos:
No hay vanidad más grande que confiar en ídolos. Si estos fueran dioses verdaderos con poder, serían capaces de anunciar el porvenir y tendrían que hacer bien o mal a los que les sirven.

Sin embargo, las imágenes hechas por manos humanas no tienen capacidad de hacerlo ni manera de probarlo. Nuestro Dios existe por sí mismo y no depende de nadie. Dios había planeado la caída de Babilonia desde tiempo atrás y ahora la anuncia. Él tiene la potestad para hacer bien, hacer mal, prosperar o destruir. Por eso, el futuro de las personas y las naciones dependen de Su voluntad. Es una necedad encomendarles nuestro futuro a los ídolos, en cambio, la verdadera sabiduría está en confiarle el mañana al Creador, el Soberano de todas las cosas.

Si Dios está con nosotros, entonces habrá esperanza, Dios rescatará y levantará aquellos que pongan su confianza en Él pues Dios es un Dios Vivo no hecho de manufactura humana que no tienen la capacidad de dar consejo alguno, más Dios por Su amor hacia nosotros sólo tiene pensamientos de bien y no de mal para bendecirnos. Aún hay esperanza y salvación para aquellos que anhelan y están caminando con Él, debemos crecer cada día en el conocimiento de Dios para no caer en el error de reemplazar a Jehová con algún ídolo.

Leamos hoy: Isaías 41: 21- 29

Alegad por vuestra causa, dice Jehová; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob. Traigan, anúncienos lo que ha de venir; dígannos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir. Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses; o a lo menos haced bien, o mal, para que tengamos qué contar, y juntamente nos maravillemos. He aquí que vosotros sois nada, y vuestras obras vanidad; abominación es el que os escogió. Del norte levanté a uno, y vendrá; del nacimiento del sol invocará mi nombre; y pisoteará príncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero. ¿Quién lo anunció desde el principio, para que sepamos; o de tiempo atrás, y diremos: Es justo? Cierto, no hay quien anuncie; sí, no hay quien enseñe; ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras. Yo soy el primero que he enseñado estas cosas a Sion, y a Jerusalén daré un mensajero de alegres nuevas. Miré, y no había ninguno; y pregunté de estas cosas, y ningún consejero hubo; les pregunté, y no respondieron palabra. He aquí, todos son vanidad, y las obras de ellos nada; viento y vanidad son sus imágenes fundidas.

Por: #JulianchoMerchán

Bendiciones!