Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. Salmos 45:2

#VitaminaEspiritual💊

Cada vez que fracasamos en el amor, la primera reacción que tenemos es esforzarnos aún más. Yo sé que no tengo mucho amor dentro de mí. Me doy cuenta una vez más que la condición más importante para provocar un cambio espiritual, es el amor. Yo me arrepiento y me desilusionó. Oro para poder amar aún más y pido Su ayuda. Hago un mayor esfuerzo, pero nada cambia. La razón por la cual no cambio es que todavía estoy enfocado en mis fracasos, arrepentimiento, desilusión, fervor, entre otros. Para amar, debemos dejar atrás el aferrarnos, con el deseo de hacer lo que uno quiere.

El amor no surge como consecuencia de un entrenamiento o juramento, sino desde el corazón. Más allá de cuánto amor albergo en mi corazón, nunca es suficiente. Necesito hacer mío el amor de Dios. La conversión al cristianismo no es un mero encuentro de amor. Tampoco desarrollar un nuevo concepto o valor. Ni esforzarse para alcanzar ser alguien digno del amor que recibe.

La conversión es ser Amor. Al igual que todo el cambio producido durante el viaje espiritual, el ser Amor implica la muerte. Nosotros deseamos una espiritualidad de mejoramiento, no de cambio. Pero la senda de la Cruz es un camino descendente, de sacrificio, y de muerte; que nos dió la conquista y victoria más grande de todos los tiempos e insuperable atraves del verdadero Amor.

Leamos hoy: 1 Juan 4:9-10

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

Por: #JulianchoMerchán

Bendiciones!