Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Salmos 18:1-2

#Vitamina Espiritual 💊

En la película «La Misión», Un comerciante español de esclavos, de apellido Mendoza, logra hacer grandes riquezas como producto de su actividad. Pero sufre extremadamente por el remordimiento de su consciencia y entra en una crisis moral y espiritual. El padre Gabriel, líder de una organización misionera, le dice que busque a las  personas que él maltrató y vendió como esclavos y que los ayude por medio de su servicio. Mendoza se une a esta organización misionera. Sube acantilados y cruza bosques para encontrarse con los nativos. Lleva consigo las pocas pertenencias que tiene.

Cargaba con mucho esfuerzo, sobre sus espaldas, la pesada armadura y espada que antes usaba. Una vez en el pueblo, los nativos salen al encuentro dándoles la bienvenida. Pero al ver a Mendoza, que antes los cazaba para venderlos, se mostraron aterrorizados. Una persona toma un cuchillo y se acerca a él. Mendoza se arrodilla. El peso del saco que contiene la causa de su remordimiento, causa un dolor muy agudo sobre sus hombros. Levanta el rostro expresando que está listo para recibir el castigo merecido. El hombre del pueblo levanta el cuchillo y lo deja caer. Pero en lugar de cortarle la cabeza a Mendoza, corta el saco que llevaba. El saco cae al suelo y rueda. Y cambia la escena, Mendoza también. Se había arrodillado como un hombre con heridas, pero ahora se levanta restaurado. Él, que antes se encontraba destruido, ahora se levanta íntegro y santificado.

Esto es lo que Dios hace con nosotros. La ausencia de santidad para con Dios nos puede causar heridas y sufrimientos; pero cuando rendimos nuestra vida y nos sometemos, Él corta las cargas que llevamos, quema el pecado y nos trae libertad.

Leamos hoy Mateo 11:28-30

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Por: #JulianchoMerchán

Bendiciones!