Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 4:16

#VitaminaEspiritual💊

Los que no temen el juicio de Dios tampoco tienen reparo en cometer iniquidad o maldad. Los babilonios eran soberbios, codiciosos, confiados en que nada ni nadie podría cambiar su posición privilegiada; creían equivocadamente que no serían atribulados por ninguna dificultad; sólo confiaban en su propia sabiduría y conocimiento, no reconociendo a Dios en sus caminos. Entonces, el Todopoderoso declara el mal sobre Babilonia, por creerse auto-suficiente. Ni los muchos hechizos o encantamientos podrán librarles del juicio de Dios. Lo que nos protege del mal no es la superstición ni el poder de este mundo, sino solo la gracia de Dios, así que la pregunta que nos cuestionamos el día de hoy es ¿En qué deberíamos cambiar, al reconocer a Dios en todos nuestros caminos?.

Leamos hoy: Isaías 47:8-15

Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad. Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez; en toda su fuerza vendrán sobre ti, a pesar de la multitud de tus hechizos y de tus muchos encantamientos. Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y nadie más. Vendrá, pues, sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás; caerá sobre ti quebrantamiento, el cual no podrás remediar; y destrucción que no sepas vendrá de repente sobre ti. Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud; quizá podrás mejorarte, quizá te fortalecerás. Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti. He aquí que serán como tamo; fuego los quemará, no salvarán sus vidas del poder de la llama; no quedará brasa para calentarse, ni lumbre a la cual se sienten. Así te serán aquellos con quienes te fatigaste, los que traficaron contigo desde tu juventud; cada uno irá por su camino, no habrá quien te salve.

Por: #JulianchoMerchán

Bendiciones!