sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Hechos 4:10-12

#VitaminaEspiritual💊

Una columna en el templo de mi Dios; cómo ser una columna:
Las columnas pueden soportar, son inamovibles. Es lo mismo contigo que eres un vencedor. Te conviertes en una columna. Independiente de lo que experimentes en la vida, las pruebas y tentaciones que debas enfrentar, jamás perderás la fe. Serás capaz de soportar cualquier cosa. Pero no es tan simple como ganar una victoria, y luego convertirse en un pilar. No, es: «Al que venciere, yo lo haré columna.» Esto es un proceso. Es al que venciere, venciere y una vez más venciere. Es una vida victoriosa. Tu fidelidad en las pruebas y tentaciones te forman para ser una columna que cada vez es más fuerte. Entonces te conviertes en una parte del templo de Dios como se describe en Apocalipsis 21.

Una columna que también puede fortalecer, sostener, y apoyar a los demás. Te vuelves una herramienta útil para Dios. Independiente de lo que experimentes en la vida, las pruebas y tentaciones que debas enfrentar, jamás perderás la fe. Jesús nos reclama como suyos!

La nueva Jerusalén es la esposa de Cristo. (Apocalipsis 21:9-11) Al escribir sobre ti el nombre de Dios, el nombre de la nueva Jerusalén, y su propio nuevo nombre, ¡Jesús te reclama como suyo! Es un signo de pertenencia. Cuando has luchado contra el pecado, soportado, y vencido, del mismo modo que Él lo hizo cuando fue de carne y hueso como nosotros aquí en el mundo, entonces perteneces a Jesús y su Padre. La gloria de una tal promesa no se puede comparar con ninguna otra cosa.

Leamos hoy: Apocalipsis 3:12

Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

Por: #JulianchoMerchán
Bendiciones!