No os hagåis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estarå también vuestro corazón. Mateo 6:19-21

#Vitamina Espiritual 💊

Dios nos promete llenar continuamente si nosotros seguimos renunciando a lo nuestro. Nosotros jamĂĄs fuimos creados con la capacidad de almacenar posesiones fĂ­sicas, mentales o econĂłmicas, ya que Dios nos creĂł como vasijas pero no podemos almacenar nuestras posesiones ilimitadamente.

Nosotros venimos a este mundo como vasijas en sus manos pero nuestra conducta y nuestra vida sin su presencia nos provoca grietas y quebraduras, sin embargo, algunos de los que no conocen a Dios gastan sus vidas tratando de llenar el vacío que sienten; sin saber que mientras va llenando va perdiendo por otro lado. Siguen dåndole vueltas a la vasija con el fin de encontrar Aunque una pequeña parte entera de ella y cuando lo logran se dan cuenta de que sus vidas ya han perdido el equilibrio. Las cosas que poseen son despreciables y por mås que estos puedan darles felicidad alguna, son insignificantes.

AdemĂĄs ellos gastan energĂ­a para cuidar sus propiedades pero deben aceptar que el puñado de agua inĂștil que quedĂł en el fondo de la vasija es todo lo que tienen. El esfuerzo que hacen para juntar aunque sea una gota mĂĄs provoca otras pĂ©rdidas a travĂ©s de las quebraduras de la vasija, para quĂ© seguir llenando nuestra vida representada en Ă©sta vasija con todo aquello para lo que no fue creada? Es hora ya  replantear este concepto equivocado y llenemos nuestra vasija de lo que realmente debe estar llena y es de las posesiones de Dios.

Leamos hoy: Efesios 3:14-19

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seåis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuål sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seåis llenos de toda la plenitud de Dios.

Por: #JulianchoMerchĂĄn

Bendiciones!