Tu siervo soy yo, dame entendimiento Para conocer tus testimonios. Salmos 119:125

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El entendimiento de la Palabra necesariamente conlleva obediencia. Aparece el tercer cántico del “siervo de Jehová”. Dios le ha dado oídos y lengua a su siervo para anunciar la Palabra al cansado y al afligido. El siervo de Jehová oye la Palabra cada mañana, obedece la voluntad de Dios y proclama la verdad a los hombres.

Atribulado y menospreciado, no renuncia a su llamado, porque Dios es su ayudador y le ha fortalecido. El Todopoderoso le ha justificado y está de su lado. Cuando confiamos en que Dios camina junto a nosotros, no retrocedemos jamás y anunciamos por doquier: “temed a Dios, confiad en Él y oíd Sus palabras”.

Leamos hoy: Isaías 50:4-11

Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás. Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos. Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. Cercano está de mí el que me salva; ¿quién contenderá conmigo? Juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí. He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la polilla. ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.

Por: #JulianchoMerchán

Bendiciones!