Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Juan 14:23-24

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Existe un consejo sabio que dice que no debemos dejarnos llevar por las corrientes de este mundo como lo hacíamos antes en la vieja naturaleza, Efesios 2:1-2. Y existe una de pensamiento que dice, que a los que saben que Dios todo lo tiene, que nada le falta, no les importa perder lo que tienen. hagámonos una pregunta: ¿En verdad Dios nunca se desalentará y su misericordia y paciencia no tienen fondo? A la luz de la Palabra, nos damos cuenta que Dios no es así. Pensemos en los siguientes casos que acontecieron a personajes de la Biblia.

«Adán no llevaba ropa. Abel dejó de respirar. Abraham perdió valor. Pagar perdió la esperanza. Moisés perdió la paciencia. Josué no tenía guerras que pelear. Caleb perdió su monte. Gedeón perdió la capacidad de juzgar. Israel perdió su cántico. Jeremías se quedó sin rollo. Jonás incumplió el mandato de Dios, y un gran pez se quedó sin comida. Ezequías no tuvo la Palabra. José se fue de Belén. Juan el Bautista se quedó sin misericordia. Pedro la fe. Una mujer quedó sin agua, y una gran multitud sin pan qué comer…»

Es decir, que nosotros estamos viviendo en un mundo corrupto. Esto significa que a veces, aún el pueblo de Dios se le seca la fuente de agua. Hay veces que sentimos que hemos tocado fondo, cuando no tenemos nada. Los cristianos también conocen lo que es sentir el vacio. Pero aquí existe una diferencia importante. Dios le dio todo lo que necesitaba su pueblo, para llenarlo, cuando no tenía nada. Esto era Dios mismo, dado a nosotros como un regalo asombroso. Es decir Áquel que Cristo anuncio antes de su partida, la personalidad de Dios ¡El Espíritu Santo!.

Leamos hoy Colosenses 2:8-10

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

Por: #JulianchoMerchán

Bendiciones!