Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos. Salmos 18:1-3

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Durante uno de los períodos más difíciles de mi vida, me sentaba junto a la cama y en medio de todo encontraba un espacio entre tanto pensamiento y me desahogaba postrado ante Dios. Y el Espíritu Santo mi gran amigo que siempre ha estado allí para escucharme, y siempre que me sentía desanimado, me recordaba que Dios tenía el control. Esta verdad se convirtió en un ancla para mi vida; sin importar lo intenso de la adversidad, hallaba consuelo al recordar que mi Padre celestial era soberano. El Señor tiene total y supremo poder, control y autoridad sobre el universo y todo lo que hay en él.

La Escritura dice que hay “un Dios y Padre de todos, el cual está sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:6). Piense en la confianza que da esta verdad a los creyentes. Primero, si Dios lo creó todo y tiene poder absoluto sobre todo, entonces nada puede suceder sin su dirección y permiso. Segundo, sabemos por las Sagradas Escrituras que Él está íntimamente involucrado en nuestra vida, y que se interesa por los detalles de cada día. Tercero, (Romanos 8:28) garantiza que Él hace algo hermoso para sus hijos en cada circunstancia, aun en situaciones que parecen malas y dolorosas.

Si nuestro Padre misericordioso nos protege de esta manera, podemos tener paz en el presente y confianza en cuanto al futuro. En tiempos de sufrimiento, ¿cómo ve usted a Dios? Particularmente en las adversidades y congojas, es importante recordar que Él tiene el control. Enfocarse en su soberanía le dará la confianza para seguir adelante. Lea otra vez el pasaje de hoy, enfocando su atención en el poder, el amor, y la capacidad del Padre celestial.

Leamos hoy: Jeremías 32:17

!!Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti.

Oremos:

Señor, fortalece mi fe, para no dudar ante una adversidad, sino creer siempre en que Tu inmenso poder, amor y misericordia, me llevarán nuevamente hacia la victoria. Mira que te lo pido Padre Bendito y te doy gracias en el nombre de Aquél que murió, resucitó y dejó la tumba vacía. Amén y Amén!

Biblia Promesas Digitado y Editado por: #julianchomerchán

Gracia y Paz!

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