Dios es fiel, y tiene la voluntad y el poder para a cumplir todas las promesas que nos ha dado. Debemos vivir con esperanza, confiando en Su fidelidad. Las promesas de Dios se fortalecen y se hacen realidad en Cristo. Lo que debemos hacer para para aplicar Sus promesas a nuestra vida es responder a Dios: «Amén». El Amén debe ser expresado en fe con nuestros pensamientos, con nuestros labios y con nuestras acciones; debemos cambiar nuestra manera de pensar, de hablar y de actuar. El verdadero «Amén» no depende de personas, ni de la situación, sino de Dios. El que tiene está fe, no se ata al pasado, no se desespera por el presente, ni se preocupa por el futuro, por que la promesa de Dios en nosotros, siempre siempre es «Sí». Y esto es posible por Cristo que obedeció hasta la muerte.

Leamos hoy 2 Corintios 1:20

porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

por: Juliancho Merchán
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Abrazo