Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Salmos 18:1-2

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Es increíble pero aún en medio de nosotros habitan personas con una mente no regenerada encuentro gente en inconformidad con todo lo que le rodea aún cuando está en tierra de bendición y es porque todavía permite una actitud malvada en el corazón. Es obvio que por nuestros momentos difíciles, circunstancias adversas nuestro corazón y nuestro rostro no reflejen una sonrisa todo el tiempo, pero es necesario sobreponernos a todas aquellas cosas que realmente nos están distrayendo de nuestra esencia real qué es vivir una vida con Fe, porque nada debe desviarnos del propósito de Dios; la murmuración del pueblo y la impotencia humana provocan que aún la gente del Liderazgo se sienta frustrada e incapaz y con deseos de renunciar aún al llamado de Dios.

En estos momentos de debilidad es cuando el poder de Dios nos permite crecer y depender más de Su Gracia y Su Favor.  Es triste ver cómo nuestra falta de carácter en los momentos adversos puede provocar que perdamos sus Promesas, si nos dejamos llevar por las emociones y frustraciones, por esta razón por ejemplo Moisés no pudo entrar a la Tierra prometida; en momentos de crisis cuando nuestras emociones son afectadas nuestra mejor actitud es estar rendidos a los pies del Señor.

Las circunstancias adversas en la vida son oportunidades en las que podemos descubrir que tan fuertes y sólidos somos como hijos de Dios.  ¿Qué hay en nuestro corazón, qué aspectos de nuestro carácter aun necesitan ser ajustados conforme al corazón de Dios para poder ser verdaderamente útiles en las manos de nuestro salvador?

Leamos hoy: 2 Corintios 12: 9-10

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Por: #JulianchoMerchán

Bendiciones!