Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. 1 Timoteo 6:8-10

#VitaminaEspiritual💊

¿Cuál ha sido el objetivo de su vida hasta ahora? ¿Ha sido obtener dinero? o quizás, ¿Está buscando fama? Sin embargo, estas cosas no pueden ser los objetivos de nuestra vida. Nosotros debemos tener el objetivo que Dios nos da, un objetivo dirigido hacia Dios, uno que sea para la gloria de Dios. Cuando logramos establecerlo así, entonces gozaremos la paz y satisfacción, hagamos lo que hagamos; ya sea que estudiemos, trabajemos, administremos una empresa o se trabaje en el hogar.

Muchas veces en nuestra conciencia sólo llamamos pecado aquello que está en contra de lo que está escrito en la palabra, estatutos y preceptos; el hacerle mal al prójimo o quizás de tener una vida que no sea agradable ante Dios pero pecado también es estar dentro de la cárcel de nuestros propios pensamientos que sólo busca el entretenimiento y la vanidad, esto es parecido a un homicidio porque estamos matando el tiempo y aunque nosotros no hayamos asesinado a nadie pero hemos desperdiciado nuestra vida, ese es nuestro pecado.

Una vida desleal, es una vida desperdiciada. Aunque estemos muy ocupados, debemos orar y ser leales. Aunque las cosas del mundo nos produzcan placer, debemos rendir culto y honra a Dios y trabajar. Cuando somos fieles primero a Dios, también sabremos a que cosas debemos entregar nuestra lealtad. Pidamos la ayuda del Espíritu Santo. Y entonces, podremos llevar una vida que le agrada a Dios. Y evitaremos así desperdiciar nuestra vida.

Leamos hoy: Mateo 6:19-21

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Por: #JulianchoMerchán
Bendiciones!