Ustedes no han pasado por ninguna tentación que otros no hayan tenido. Y pueden confiar en Dios, pues él no va a permitir que sufran más tentaciones de las que pueden soportar. Además, cuando vengan las tentaciones, Dios mismo les mostrará cómo vencerlas, y así podrán resistir. 1 Corintios 10-13 (TLA)

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Dios nos advierte contra los deseos equivocados, porque las pasiones pecaminosas pueden llevarnos al vacío, al sufrimiento, a la decepción, al dolor e incluso a la muerte. Los creyentes sabios dejan que el Padre dirija sus anhelos y luego hacen cambios si es necesario. Los deseos impuros han sido parte de la naturaleza de la «carne» desde la caída del hombre, y pueden ser difíciles de ver en nosotros mismos. En lugar de cosas obvias como el robo, las drogas o la inmoralidad, a menudo implican actitudes y comportamientos más sutiles, como esperar la caída de un rival, despreciar la autoridad (2 Pedro 2:10), obsesionarse con la riqueza (1 Timoteo 6:9), o incluso hablar con palabras arrogantes y vanas.

Ya que las pasiones mundanas pueden causar grandes daños (2 Pedro 2:18), los creyentes deben negarlas (Tito 2:11-12). Pero no podemos superar estos deseos por nuestra cuenta. Someterse al Espíritu de Dios es la única manera de vivir con justicia. El Señor sabe lo que realmente deseamos, y más importante, lo que necesitamos, incluso cuando el juicio turbio nos lleva por mal camino. Y Él entiende los errores honestos. Cuando un creyente malinterpreta la guía del Espíritu o recibe un mal consejo de un amigo, Dios mira el corazón.

Él puede permitir que las consecuencias de una mala elección se lleven a cabo, pero no avergonzará a sus hijos por un error honesto. Él puede convertir una mala situación en algo bueno (Romanos 8:28). Dios puede salvarnos de los deseos mundanos, pero debemos estar dispuestos a comprometernos con Él y confiar en que su respuesta es lo mejor para nosotros. Cuando ponemos nuestras vidas completamente en las manos del Padre, podemos reclamar las maravillosas promesas que Él tiene para nosotros y luego descansar en su gracia.

Leamos hoy: 2 Pedro 2:9

Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio.

Oremos:

Señor, líbrame de la tentación y de los deseos que no Te son agradables, de forma que pueda ser digno real de tu sacrificio y de las promesas que tienes para mí y descansar en ellas. Mira que te lo pido Padre Amado y te doy gracias en el nombre de Aquél Poderoso que entregó su vida por salvar la mía y la de toda la humanidad. Amén y Amén!

Biblia Promesas – Digitado y Editado por: #julianchomerchan

Favor, Gracia y Paz!