Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. Salmos 16:11

#VitaminaEspiritual💊

Cuando Jesucristo tiene el primer lugar en nuestras vidas, experimentamos muchas bendiciones, entre ellas: Un espíritu reposado. Cuando dirigimos nuestra atención al Señor y meditamos en su Palabra, Él “junto a aguas de reposo nos pastoreará”, donde hallamos descanso para nuestra alma (Salmos 23:2). El Espíritu Santo nos ayuda a dejar fuera las distracciones, para darnos la seguridad del amor y el sostén de nuestro Padre celestial. Con una mente y un corazón reposados, podemos discernir lo que Dios nos está diciendo.

Una fe más fuerte. El estudio de la Biblia ensancha nuestra visión de Dios, y nos da discernimiento y dirección. El leer la manera como el Señor ha ayudado a otros, nos da la confianza de que Él está a nuestro lado, permitiéndonos enfrentar las exigencias de la vida. Nuestra fe crece a medida que obedezcamos su dirección y observemos la manera como actúa a favor nuestro. Un corazón purificado. Al igual que un espejo, la Biblia nos refleja lo que realmente somos, y revela lo que necesitamos cambiar. Si confesamos nuestro pecado, Dios promete limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).

Una mente preparada. No sabemos lo que acontecerá en el futuro, pero Dios sí. Él quiere prepararnos, tanto para los tiempos felices como para los difíciles. Por medio del Espíritu Santo, estaremos equipados para lo que nos depare la vida (2 Pedro 1:3). La vida de Pablo demuestra lo que significa dar al Señor Jesús el primer lugar (Gálatas 2:20), él conoció el gozo en medio de las pruebas, y recibió fuerzas para enfrentar crisis y dificultades. Nosotros tendremos también estas bendiciones si hacemos de la relación con el Señor Jesús nuestra prioridad. La demora y determinación es nuestra de seguir igual o recibir y disfrutar de la vida plena y abundante que Dios tiene preparada para nosotros.

Leamos hoy: Deuteronomio 4:29

Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

Oremos:

Señor, siempre que te busco, puedo encontrarte. Gracias por tu presencia incondicional, que ha cambiado mi vida y me ha dado la paz que necesita mi corazón, en cualquier circunstancia. Alabado seas Padre Amado en el nombre de Aquél que levantó a Lázaro de entre los muertos. Amén y Amén!

Biblia Promesas – Digitado y Editado por: #julianchomerchan

Favor, Gracia y Paz!