Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Filipenses 4:6

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Nos hemos acostumbrado tanto a este mundo apresurado que hemos empezado a exigir velocidad en nuestra vida espiritual también. Sin embargo, Dios «actúa en nombre de los que le esperan» (Isaías 64:4). Los creyentes sabios perduran hasta que aparecen los frutos de su labor. En esta devoción, veremos tres razones por las que los creyentes son llamados a esperar. Primero, Dios puede estar preparándonos para recibir sus bendiciones. Tal vez necesitemos nuevas habilidades o una mayor madurez. A veces la gente requiere una nueva visión espiritual antes de que sus manos estén listas para sostener lo que sus corazones desean.

Por ejemplo, David esperó años para sentarse en su trono. Pero cuando lo hizo, era un rey sabio, fuerte y probado en la batalla. En segundo lugar, el Padre a menudo enseña a sus hijos a tener confianza en él. ¿Cómo aprenderían los creyentes a tener fe si Dios cumpliera inmediatamente cada una de sus peticiones? En mi propia vida, el Señor ha dicho a menudo dos palabras: «Confía en mí». Y nunca ha llegado tarde a satisfacer mis necesidades. No importa cómo justifiquemos que nos adelantemos a Dios, hacerlo equivale a decir: «No confío en ti».

Finalmente, el Señor a veces no nos da bendiciones para protegernos del daño que no podemos ver. Puede que nunca averigüemos qué causó el retraso. Pero ten la seguridad de que Dios examina el objeto de nuestro deseo de cerca antes de ponerlo en nuestras manos. Esperar es raramente fácil, particularmente en este mundo en el que casi todo es instantáneo. Pero adelantarse al Señor pone en cortocircuito su plan. Los creyentes que lo hacen quedan insatisfechos, y a menudo deben vivir con terribles consecuencias. Tengan paciencia mientras el Señor resuelve los detalles. Lo mejor de él está en camino.

Leamos hoy: Filipenses 4:7

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Oremos:

Señor, fortalece mi paciencia para esperar sin decaer ni estropear las grandes bendiciones que tienes para mi vida. Quita toda ansiedad de mi corazón y dame la paz que necesita mi alma para entender que todo tiene su tiempo y que es conforme a Tu voluntad y no a la mía. De esta forma te declararé mi confianza a tu divina Providencia y no en el sentir limitado, afanado de mis emociones y mi propia prudencia. Mira que te lo pido Padre Amado y te doy gracias en el nombre de Aquél Poderoso que murió, resucitó y está sentado a tu diestra. Amén y Amén!

Biblia Promesas – Digitado y Editado por: #julianchomerchan

Favor, Gracia y Paz!