Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová; No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. Salmos 27:7-9

#VitaminaEspiritualūüíä

Ciertos lugares se parecen al primer jard√≠n, provocando en nosotros el anhelo de experimentar lo que Ad√°n y Eva disfrutaron: caminar con Dios. El mundo sigue siendo un gran lugar para conocer a Dios, pero algo ha cambiado. Las dos primeras personas renunciaron a la compa√Ī√≠a divina. Escucharon sus pasos busc√°ndolos. Pero ambos hab√≠an pecado, y la culpa los abrumaba. Perdieron su relaci√≥n √≠ntima, y desde entonces hemos luchado por acercarnos m√°s.

Dios no se escondió del hombre; fue al revés. Avergonzados, temerosos y rebeldes, Adán y Eva se escondieron. Pero Dios fue a buscarlos. Aunque era consciente de la desobediencia, mantuvo su compromiso. ¡Qué maravillosa amistad se les privó! ¡Qué paz han perdido! Pero antes de criticarlos, recordemos con qué frecuencia repetimos el mismo error. Pasamos momentos con Dios que nos gustaría conservar, pero horas después, le damos la espalda.

El poder en la vida de oraci√≥n viene s√≥lo de la presencia de Dios en nosotros. Ese poder no es nuestro, sino suyo. No lo experimentaremos si insistimos en nuestros propios juicios o planes. Debemos planear seriamente el momento en que nos encontremos con Dios. Si no construimos la vida alrededor de estos ¬ępaseos en el jard√≠n¬Ľ con el Se√Īor, muy r√°pidamente el mundo llenar√° nuestras horas con otros compromisos. Como hizo con Ad√°n y Eva, Dios vendr√° a buscarnos. No quiero que tenga que preguntarme: ¬ę¬ŅD√≥nde est√°s?¬Ľ.

Leamos hoy: Génesis 3:8-9

Y oyeron la voz de Jehov√° Dios que se paseaba en el huerto, al aire del d√≠a; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehov√° Dios entre los √°rboles del huerto. Mas Jehov√° Dios llam√≥ al hombre, y le dijo: ¬ŅD√≥nde est√°s t√ļ?.

Oremos:

Se√Īor, quiero caminar contigo. Ay√ļdame a no perder esa intimidad al ser atra√≠do por las distracciones de este mundo, de forma que pueda o√≠r tu voz llam√°ndome y responder sin dudarlo. Ay√ļdame a no esconderme nunca de ti. Mira que te lo pido Padre Amado y te doy gracias en el nombre de Aqu√©l Poderoso que venci√≥ a la muerte y al pecado. Am√©n y Am√©n!

Biblia Promesas ‚Äď Digitado y Editado por: #julianchomerchan

Favor, Gracia y Paz!